Expo Séptimo Salón de Adquisición «Arturo Regueiro» – noviembre 2019

Por: MSc. Heriberto Acanda Ramos

… quienes tienen batallas que ganar.

Según el diccionario, coleccionismo es “afición de coleccionar objetos”, coleccionista “persona que colecciona”, coleccionar “formar colección”, y colección “conjunto ordenado de cosas por lo común de una sola clase y reunidas por su especial interés o valor”.

Definiciones generales, asépticas y frías, que no responden bastante a la sed de conocimiento en la materia, ni a su desarrollo histórico, y sobre todo no se refieren a la pasión y/o a los objetivos que suelen motivar el hecho de coleccionar.

Preferimos la propuesta de que el coleccionismo de arte, institucional o particular, uno de los pilares de las artes visuales, articula el espacio económico al espacio cultural: asume un conjunto de responsabilidades del mundo y el mercado del arte, entre conservación, enriquecimiento patrimonial, jerarquización de valores estéticos, igualmente entre promoción y reconocimiento de los creadores.

La Galería Arturo Regueiro, en su colección cumple la función primordial de salvaguardar obras magistrales, que perteneceran a la historia del arte pinareño, y también revelan testimonios de la creación actual, dignos de perdurar cuyas cualidades e interés pasarían desapercibidos sin su existencia, ayudando entonces a los artistas y a su desarrollo profesional.

También le reconocemos al salón una función, cada vez más importante, de servicio público cultural, de educación y de satisfacción del interés general. La colección de arte tiene una gran complejidad, en sus propósitos, su valor, sus características y sus elementos. Las siete ediciones realizadas manifiestan sus preferencias, se adhieren, para la adquisición, a ciertos criterios estéticos y suele incluir la representatividad de las obras. La pintura sigue siendo la expresión dominante, aunque las obras sobre papel- incluyendo la fotografía y el grabado en años recientes-motiva un interés creciente, un movimiento que sólo puede alegrarnos y que corresponde al movimiento creativo y de colaboración de nuestros artistas.

La organización de este evento es apasionante como lo son las mismas colecciones. Hemos tratado, aunque en forma resumida y forzosamente incompleta, de hacerles compartir ese entusiasmo, vigente tanto en las obras presentadas como en las ya coleccionadas.

No es fácil llegar a tener una gran colección de arte. Aún presentamos limitaciones para la adquisición… que no son más que ejemplos y una selección subjetiva de parte nuestra, ¡pero el tiempo impone límites!: hoy somos felices, los coleccionistas son gente feliz.

Una gran colección no es aquella que contiene todos los nombres adecuados, sino aquella en que cada obra tiene un significado para sus propietarios y proporciona una satisfacción y alegría constantes.

Trabajamos a partir de esta opinion tan breve como justa, y agregaríamos que nuestra colección rinde un culto al arte, y que cuando el disfrute de las obras atesoradas se ha premeditado para una colectividad o se abre a las miradas visitantes, entonces habrá hecho a mucha gente, feliz…

El Salón de Adquisición Arturo Regueiro y sus mecanismos de funcionamiento se mezclan con el afán de prestigio, con el gusto —que es hermano del deseo de distinguirse y de establecer jerarquías entre obras y artistas. En ese ámbito, discuten los saberes sobre el arte quienes realmente conocen, quienes tienen autoridad sobre el tema —en un tiempo en que la crítica de arte, a pesar de las quejas de los artistas, tiene vigor—, quienes esgrimen conceptos para discutir y quienes tienen batallas que ganar.

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