Expo «Cuarenta y cinco Metros de Sueños” de David Santa fe. Agosto 2016

Una mujer desnuda y en lo oscuro,
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Por MsC. Heriberto Acanda Ramos.

La supresión de la dimensión afectiva es más que un aspecto personal de David Santa Fe, y puede considerarse como una característica de la sensibilidad posmoderna, que ha sido interpretada de varios modos, ya sea como ironía, ya como superficialidad deliberada. En sus más recientes dibujos, el cuerpo adquiere su mayor relieve, pero de una manera que pone en compromiso o amenaza la integridad de las formas.

Con profético lenguaje metafórico y delicadas pinceladas surrealistas, ‟Cuarenta y cinco Metros de Sueños” es una muestra que pretende describir una realidad imaginaria formada por imágenes que invitan al pensamiento e ilustran sensaciones, añoranzas y acontecimientos que dejan huellas en la vida de los seres humanos.

Se trata de una exposición directa sin mediaciones simbólicas, dirigida a la celebración de la apariencia, que considera como tarea del arte alejarnos de la realidad y librarnos de su peso.

En la totalidad de las obras presentadas, el artista logra a través de juegos de luces, sombras y líneas expresivas, captar el automatismo psíquico en un estado de inconsciencia. Santa Fe, hace participe al espectador de pequeñas historias en las que se adopta como elemento principal la figura femenina.

La representación de poses y movimientos eróticos, aceran al artista al dibujo de las ideas a partir de nuevas y variadas formas de interpretación de sueños que extienden nubes, con la intención de reflejar un mundo de utopías o realidades.

El dibujo de la desnudes, ha venido a consolidar su imagen de artista infatigable e inquieto experimentador donde el erotismo y la sensualidad son los protagonistas principales.

Tal vez por las prohibiciones y persecuciones como por la indudable atracción que ejerce sobre nosotros la contemplación de un bello cuerpo, hemos de admitir que esta exposición aborda un tema artístico sumamente interesante y sugerente, que exacerba nuestra imaginación y cultiva nuestro sentido estético.

Su propuesta resulta un compendio de actitudes humanas, generalmente abordadas con sensualidad y humor, quizá porque son las dos posiciones más habituales en el cubano, tan acostumbrado a revertir sus conflictos en situaciones favorables.

Para David las quimeras son como mariposas que vuelan alto, dejando a su paso destellos de luz y color lo que le permite a su obra elevar la transparencia que brota en cada uno de sus dibujos; como una vía de enriquecimiento del espíritu, dirigido a vencer el empobrecimiento progresivo de los valores humanos.

Los sueños, se refieren al deseo, superan la noción de placer y dolor, intentan suprimir lo desagradable, monótono e incluso triste. La alegría es una experiencia excesiva en la que hay algo más que en lo trágico o lo sublime, y su carácter perverso mantiene una inclinación hacia la búsqueda infinita e insaciable de lo nuevo, pareciendo así un conjunto de futilidad y pulsión de sensualidad compartida.

Les proponemos contemplar cada obra, deléitese con ellas, ya pasó la Inquisición y la censura y nuestras mentes son más libres, abiertas y sinceras que la de nuestros antepasados. No hay en los desnudos pecado, sino sensualidad, y nunca debemos sentir vergüenza por admirar la belleza (Dios la creó). (Ver Galería de Imágenes)

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