Expo «Blanco, Negro y hasta el Gris» de Orlando Hernández Pérez. Octubre 2016

Por Leisys Mesa Valdés

Aunque se suele decir que no todo es blanco o negro, lo cierto es que tendemos a pensar el mundo en oposiciones, pero para quien quiere soltarse, el gris también es luz. Hoy el contexto cultural pinareño sugiere otras realidades, hurgar en las circunstancias, es ser rebelde ante la inercia y la simulación.

Creando una importante metáfora la creación visual de Orlando Hernández Pérez, comienza a procesar la búsqueda del paisaje en la figura femenina y la abstracción llega a captar remolinos que liberan formas, la ausencia de color logra romper las fronteras e integrarse a la tierra, a las raíces a la memoria de sus progenitores, lanzando al espectador un mundo repleto de ilusiones y fantasías.

La pulcritud del blanco como valor idealiza la luz del universo creativo, nos acerca a la neutralidad del negro que se hace visible como la “eminencia gris” con un poder secreto y rodeado de un aura de confusiones y temores.

Reflexionando desde el contexto local y universal, los personajes, en ¨Blanco, Negro y hasta el Gris¨ son cotidianos, el último oficialmente es el protagonista y no es responsable de nada, pero toma las decisiones oculto en la sombra, y al cual solemos referirnos con la expresión de que es la persona que mueve los hilos.

La “zona gris” es un espacio difuso entre lo que está permitido y lo que es punible, un espacio intermedio sujeto a interpretaciones por su poca definición o ambigüedad, y al que solemos referirnos como laguna legal.

La figuración y la combinación de pinceladas que se transforman en intencionadas manchas es hoy su estilo definido, la claridad y coherencia de una obra pictórica creciente que siempre nos sorprende por el abordaje de temas diversos; algo que dota de fuerza, expresividad y da vida a los pasajes y figuras humanas que integran sus composiciones.

El poder de síntesis denota que su obra se consolida y es portadora de una identidad que recoge las expectativas y frustraciones de los seres humanos, sus conflictos y realidades.

A partir de la combinación de la imagen siempre en movimiento y la expresividad de las formas como vía fundamental de comunicación dentro del lenguaje visual de Hernández Pérez, le permiten alcanzar el valor de la originalidad en la obra bidimensional, la magia de los espacios y la sugerente sensualidad de las líneas logran darle vida y fuerza a sus creaciones. 

Orlando aborda conflictos existenciales y humanos, nos rebela que el gris utilizado en sus composiciones no es ni blanco ni negro, ni sí ni no, lo cual lo convierte en un artista sensible, compositor de matices, defensor del pensamiento crítico e ilustrador de esencias y actitudes que aún simbolizan la falta de sentimientos (o los sentimientos ocultos), y al igual que destruye los demás colores, destruye también las emociones en el difícil acto de vivir.

Si, la obra del artista es la historia de cómo reacciona un creador contra su realidad a través de la ironía, el escepticismo, la alegría, el honor de los humano y el erotismo, cualidades que se convierten en desenfrenada rebelión contra un orden y una lógica. En esta muestra Orlando se refiere al deseo, pero ¿quién es el sujeto de ese deseo? ¿No será un nuevo romance camuflado entre espectáculos y desmesuras de ángeles y escuderos? (Ver Galería de Imágenes)

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