Expo personal de Manuel Toste Torres «El Equilibrista» Julio – Agosto 2012

Por el MsC. Heriberto Acanda Ramos.

Por alguna extraña razón acurre que muchas veces se ponen en órbita obras de innegable valor estético, pero que no se conocen lo suficiente en el ámbito nacional, este es el caso de Manuel Toste, quien ha mostrado calidad en su extenso y fructífero trabajo creativo. A pesar de su escasa promoción entre nosotros, se define por su alta sensibilidad y su excelente elaboración conceptual.

Sin duda su producción artística debería beneficiarse de mayor divulgación e interés mediático. Sin la intención de remover viejas ideas presentamos esta muestra para constatar nuevas verdades. Su obra silenciosa crece y crece como la imagen inmortal, su poética adquiere ritmo, espesura y fluidez; aquí está el grito para no quedarse sin voz.

En el horizonte cultural pinareño una lluvia de luz traza cuadros efímeros con singular virtuosismo.
Con verdadero sigilo calificamos la más reciente exposición personal de Manuel Toste Torres. El Equilibrista, un prodigio de síntesis y dominio del color, una propuesta audaz en términos de estructura, discurso y valores estéticos. Una visión inédita, auténtica, explosiva, de la unidad humana como fuente de poder y resistencia cultural.

Veinticinco años me separan de mi primer encuentro con las obras de uno de los más silenciosos y emprendedores artista que he conocido. Lejos estaba de imaginar, en los finales de la década del 80, que su obra me atraparía para siempre. En cada propuesta pasada o presente se conserva la originalidad, delicadeza y frescura del color como soporte esencial de sus creaciones.

En sus representaciones pictóricas hay un temblor de agua en el rostro del grito que no acaba. Los rostros desnudos que flotan en la cruz del viento, nos invitan desde la intimidad, a un recorrido por los pasajes más sensibles de la belleza femenina.

Su obra en constante movimiento y cambio se enriquece de la cotidianeidad y descubre el equilibrio del pasado con verdadera pericia técnica. El artista, como testigo del tiempo, nos ilustra que estamos en presencia de una exposición de ideas que proponen una reflexión, un análisis a través de los recursos del lenguaje plástico tradicional.

Toste se resiste a la manipulación y continua fiel a su arte, para enfrentar concepciones opuestas a lo largo de su intensa labor creativa. Las temáticas como los sueños, emergen del pasado y lo juzgan desde la más absoluta contemporaneidad.

Más que sensualidad y buenas curvas, las figuras femeninas desnudas dialogan con las flores; los rostros y máscaras emergen nuevamente en las pinturas de Toste como El Equilibrista que nos sitúa frente a un nuevo comienzo, ante una nueva valoración de todo aquello que nos une o que nos divide ante el inicio sagrado de la vida.

Sin perder el rumbo, conserva el vínculo con la gente, mantiene su ADN cultural con sus pies bien plantados en la tierra, pero en busca de las estrellas.

Sus composiciones plásticas se nos descubren de improviso, es una hermosa sensación de luz mágica que ilumina figuras contrastantes iluminadoras de una época. Manuel se nutre del contexto para hilar entre si cosas aisladas y un análisis puntual de un universo propio. Estamos en el cauce interior de los problemas no resueltos en la vida o en la cultura.

Como relámpago azul, la creación pictórica de Toste se gesta, se concibe y produce desde una lucha o descarga del artista con su lienzo, en un combate de mutuo intercambio. Escuchando solo el silencio nos ha devuelto un universo y un lenguaje en clave de magia y de sueños, rico, terrenal y apasionado.

El Equilibrista es en su esencia, la imagen donde pudiera parecer que vive atrapado, tratando de encontrar una respuesta a su genialidad. Una especie de lucha que establece consigo mismo y contra el tiempo y el espacio que le atrapan, e intentan forzar un ritmo vital contrario al de su entorno.

Para mí su obra ha sido un gran descubrimiento, continuamente existe un motivo, una idea, una emoción, siempre tiene algo que decir, no será el más perspicaz pero sí uno de los más trabajadores, siente la necesidad de decir lo que no encuentra en otro lugar con ecuanimidad, sensatez, prudencia y mesura…

Al disfrutar de su obra me siento como si estuviese en aquellos signos, ocultos bajo las aguas, que en Los pasos perdidos de Alejo Carpentier, permitían acceder a un mundo de increíbles estructuras y dimensiones formales y reflexiones, tan antiguas y tan nuevas, y tan extrañas y tan propias a la vez, pero que tanta falta nos hace y tanto echamos de menos.

En sus pinturas criaturas originales, la figura humana retratada en toda su fragilidad, verdadero rostro de nuestra identidad, rostros que atrapan es su esencia el vasto amasijo de culturas que dialogan en el espacio geográfico y humano del Caribe.

Con El Equilibrista Toste no siente cansancio, apresura el paso para llegar por primera vez con una exposición personal en la Galería “Arturo Regueiro”, aquí donde se siente con más fuerza el galopar de Rocinante. (Ver Galería de Imágenes)

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