Expo personal de Juan Manuel Menéndez Mena “Tiempos récord” Sept -Oct 2012

Por el MsC. Heriberto Acanda Ramos.

Como un verdadero artista, capaz de romper con los grandes prejuicios que lastran sin remedio el amplio espectro de la plástica pinareña, se presenta Juan Manuel Menéndez Mena con la exposición personal “Tiempos récord” en la Galería de Arte Arturo Regueiro.

En el arte como en la vida, las simpatías son involuntarias, no obstante, necesitan ser verificadas. La participación y confrontación artística provocadora de reflexiones, es la razón que ha motivado esta muestra alejada de superficialidades, facilismos técnicos y conceptuales.

Para Juan Manuel la exposición se ha redefinido en los gustos actuales del nuevo público, un público más activo, sujeto a condicionamientos temporales. El resultado de sus trabajos es siempre sorprendente y a menudo divertido, especialmente por su actitud poco convencional hacia las temáticas abordadas.

Provocar incertidumbre en el espectador es uno de los retos a tener en cuenta en todo proceso expositivo. Menéndez evoca el recuerdo como una forma de existencia humana, tan fuerte como la existencia corporal y presente, pero más punzante y fiel al sentimiento. La conexión de títulos nos proporciona una lectura coherente y orientadora de la producción plástica.

«Mecánica Nacionalˮ, «Condecoradoˮ, «El farol» y «Alineación», recrean al paisaje «Troquelado» por la luz en Tiempo récord dentro del yo cerrado y en contínua vuelta sobre sí mismo; como un factor mágico capaz de rehacer el mundo para el hombre.

La muestra abre una panorámica artística indispensable para comprender la historia más reciente, una reflexión crítica del autor sobre su obra y su época.

A partir de la figura humana como eje central, Juan narra la lucha entre la aspiración humana a la posesión inmortal por la memoria, y la fugacidad de la existencia, de esa manera se proyecta también una interrogación sobre el presente, el sentido de fluctuación entre lo cotidiano y la ilusión, entre vida y muerte, entre presencia de la áspera realidad, y la capacidad del hombre de imaginar, reflexionar y cuestionarse el mundo.

Cada lienzo está logrado de forma palpitante, dotado de una proposición conceptual muy propia, escenas que describen sucesos culturales conservando solamente instantes delicados, supremos, ensartados en el hilo del recuerdo, que se irán perdiendo con el paso del tiempo.

Al reflexionar e indagar sobre las motivaciones creativas, el autor confiesa que sus composiciones pictóricas son un instrumento de reconstrucción de la identidad, no es un casual encuentro con el público: nace del libre juego imaginativo que dura una eternidad, nos deja el sabor melancólico del infinito, crea la ansiedad desesperada del bien único apenas vislumbrado en los tiernos abrazos, o del sol radiante del mediodía cuya búsqueda desesperada acabó de enloquecer a Van Gogh.

El artista con tremenda audacia, se sumerge en el mar de su intimidad oscura sin ahogarse nunca, pero no es para yacer ahí ni aletargarse en la melancolía. Dentro del yo cerrado y en continua vuelta sobre sí mismo, crea las condiciones, la posibilidad de soñar y crear en tiempo récord. (Ver Galería de Imágenes)

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