Expo «Hechizos del silencio» Marzo – Abril 2012

Por el MsC. Heriberto Acanda Ramos.

En desvelada vela la madre yace para sufrir y dar a luz retoños, ha nacido Hechizos del silencio.

Organizar una exposición colectiva con jóvenes y reconocidas figuras de la plástica pinareña significa un difícil y arriesgado reto en la convulsa realidad creativa vueltabajera.

Por fortuna y, gracias a Dios, en esta última década he tenido el privilegio de acompañar en la creación plástica a cuatro jóvenes figuras que vienen haciendo historia en la cultura cubana. Con la extraña obsesión que producen los hechizos del silencio, en la Galería de Arte “Arturo Regueiro”, se unen desde la “diferencia”, soñando con la razón como protagonistas que resumen diálogos intensos de la vida diaria.

Ser fantástico, magnífico o divino puede resultar una broma picaresca, la condición suprema para transitar y dejar profundas huellas en el tiempo: Juan Miguel Suárez, Arquímedes Lores (el Nelo), Julio César Banasco e Israel Naranjo, reproducen a manera de imagen una sensación que quieren exorcizar, proponen dialogar, coincidir, discrepar y convencer.

Desde las manos enamoradas de los artistas la figura femenina hierve de amor y celos, la espléndida desnudez de cobre bruñido ilumina la ilusión que ayuda a vivir y nos da fuerzas para resistir.

Pensando en equilibrar las armonías de la razón, incursionamos como neófitos en este contagioso y embrujado rito poético de las líneas, los colores y las sombras.

Múltiples pudieran ser las interpretaciones de las trece obras presentadas, ciudades como materias de oscura vecindad, rostros en tonos sepias, perfiles de mujer que dialogan en la distancia con musas y ángeles.

Ángeles caídos, que desde la desnudez recurren a la estrechez del alma quedando sin aliento pegado al asfalto de la incredulidad frágil. Porque es más importante sostener el dolor, soportarlo y fundirlo donde no existe voz.

En las pinturas al óleo de Juan Miguel y en los dibujos de Banasco nos reclama atención lo femenino, las imágenes, divinas y humanas, resultan un espacio a recorrer, revelando con clave y esencia necesaria para penetrar la propia complejidad de la existencia.

Los silencios reflexionan sobre la imagen que intenta recuperar la palabra. Es irrevocable la combinación entre lo privado y lo público, las relaciones de poder.

Las obras se mezclan y confunden las radiantes figuras y seres bajo la apariencia de un movimiento cada vez más acelerado, pugnan y forcejean por correr. La calma y la inmovilidad quedan para los umbrales.

Sus apasionantes temáticas recrean, sin dudas, un dinamismo revitalizante, nutren y enriquecen la plástica cubana. Entre personajes, temas y atmósferas su copiosa labor creativa va marcando un compás imprescindible en nuestra isla…

La belleza femenina se convierte en obligado tema, en circunstancias abrumadoras, atados siempre a lo inevitable. Personajes que se mueven en la zona marginal de los conflictos eróticos y amorosos.

A partir de una aguda mirada bohemia, el Nelo recrea sus torbellinos monocromáticos con retorcidos e inquietos personajes. La ciudad surge de la niebla, sin forma fija, nítida, cambiante, casi exclusivamente poblada por mujeres mutantes, prefiriendo lo sublime a lo ínfimo, con mucho silencio y eterna luz.

Sus protagonistas son trágicos paradigmas de la existencia humana y vivir en las ciudades nocturnas se convierte para él en una permanente huida, una forma casi natural de asumir la vida.

Pasado y presente se complementan en las pinturas y grabados de Israel, sus propuestas ejercen conflictos y se evidencian deseos. Las nuevas generaciones revelan un mundo de utopías y leyendas, construyen su propia épica de lo cotidiano.

Representa al superhéroe (el cubano de estos tiempos) agravado por sus interiores conflictos, que siente como único espacio problémico el implacable tiempo.

Las obras de los grandes artistas son siempre un permanente e inevitable reto a la indiferencia; este encuentro ocasional puede resultar la oportunidad para dar cuenta de determinados movimientos estéticos como símbolos de nuestras propias alegrías, recuerdos, rupturas, cotidianidad, tedio y esperanza.

Construir coherentemente un discurso desde la diversidad visual de estos creadores, nos precisa ensayar la melodía para que las voces del silencio hechizadas por las vislumbrantes imágenes, no desentonen en el concierto de la vida.

En “Hechizos del silencio” la metáfora es inevitable, los creadores se presentan con una intuición delicada y un profesionalismo impecable, la conexión de sus obras muestra en esta serie una fábula de las relaciones familiares, en todas las aristas posibles de sus interpretaciones.

Propongo una mirada conjunta, porque pienso que entre los cuatro artistas se puede establecer una provechosa conexión, cada uno ajustado a la especificidad del contexto que recrea problemáticas sociales.

El lenguaje utilizado es común, no interesa llamar la atención sobre si mismo, sino que se disuelve en el gusto de crear una realidad estética que adquiere carácter esencial.

Juan Miguel, Israel, Banasco y el Nelo, como X-Men, Batman y los cuatro fantásticos, sugieren que el trabajo en equipo deviene el camino más certero para defender el mundo. Y, claro está, ello evoca una de las tantas solicitudes de la actualidad.

Silencios elocuentes se cruzan y desatan mundos interiores que descubren verdaderas historias.

Hechizos del silencio es la evidencia de que entre estos cuatro artistas existe una suerte de unión sagrada, una fe y un orgullo comunes, una conciencia de actitudes al reordenar el presente y proyectar el futuro. Se reafirman en el universo plástico pinareño, la crítica ya comienza a revalorizar sus obras bajo una mirada aguda e inteligente. Se inscriben dentro de lo más novedoso y artísticamente más sólido del momento.

Como auténticos creadores, saben que nada resulta tan difícil como codificar la sencillez, precisamente cuando proliferan los superhéroes con peculiaridades heroicas que ilusionan mientras logren blasonar de cuanto poder poseen.

Mediante esta exposición no esperan grandes recompensas, ni aspiran a partir de las propias experiencias de lo vivido. Así son los héroes, esos espontáneos que están a sus anchas para soñar y actuar.

Sus composiciones servirán para que los espectadores ejerciten su inteligencia, privilegiando a los gigantes de la plástica cubana desde el reconocimiento de sus contemporáneos. Con los hechizos ha muerto el silencio, las artes plásticas pinareñas viven hoy uno de sus momentos más singulares, se levanta el pensamiento y otea las murmuraciones del fuego para no dormirse en la memoria… (Ver Galería de Imágenes)

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