Expo «Allí donde el arte se hace familia» Febrero – Marzo 2012

Por MsC. Heriberto Acanda Ramos.

La educación del mundo actual necesita ser cada vez más eficiente, es uno de los grandes retos de la época contemporánea. Llevar una educación de calidad es uno de los más hermosos sueños de la humanidad.

Desde cada institución cultural hay que cultivar la inteligencia y los valores mediante la enseñanza de la apreciación artística, la promoción del arte y la cultura.

Como galerista concentrado en la creación y promoción de las artes plásticas en Pinar del Río, considero muy difícil reflexionar en estos tiempos sobre trabajo comunitario o sobre aisladas acciones en esta extraña mezcla de tiempos (el de los que aún están de ida y el de los que ya quieren estar de vuelta), que surge del hecho de que la práctica comunitaria es bastante “antigua” en Cuba.

El éxito en la promoción cultural dependerá de la preocupación por atender permanentemente las individualidades de cada espectador, sus necesidades, la esencia de cada situación. Se puede construir una comunidad nueva integradora, desarrolladora, creativa y solidaria con una estrategia promocional de éxito para todos.

Aún cuando existen en las comunidades cubanas agentes de diferentes procedencias, instituciones de salud, culturales y educacionales, industrias, universidades, trabajadores sociales, líderes comunitarios, educadores, creadores, artistas, promotores entre otros con nuevas fórmulas y técnicas de intervención, no se ha logrado la cohesión para el trabajo comunitario integrado y ofrecer mayor participación de la comunidad en los asuntos que la atañen.

Predomina la intervención de las instituciones culturales pinareñas de forma aislada y sin una estrategia diseñada a partir de las verdaderas necesidades e intereses de la población. Los objetivos son generalmente de conocimiento de los problemas y no de transformación.

La Cremería del Reparto Hermanos Cruz del municipio Pinar del Río, ha resultado el escenario principal para que la Galería de Arte Arturo Regueiro, junto a un grupo de promotores, artistas y creadores trabajen en la transformación de los espacios cerrados en galerías abiertas, promoviendo la interacción y el encuentro directo del arte con la población comunitaria.

Nuevas acciones deben realizarse para la eliminación de misiones estáticas, pasivas y burocráticas de los gestores de la promoción cultural. El trabajo comunitario integrado debe constituir una misión necesaria para la promoción del arte cubano contemporáneo.

La “Arturo Regueiro” busca promover la excelencia de los conocimientos y la ética de la profesión trabajando para asegurar que esas experiencias sean placenteras y seguras, que las exposiciones de artes plásticas sean el alimento espiritual permanente de la vida cultural comunitaria en vueltabajo.

Los organizadores de estas exposiciones sistemáticas en la comunidad Hermanos Cruz de conjunto con los artistas Orlando Hernández Ramos, Orlando Hernández Pérez, Yordany y Yoandry Barreto Castro, encontramos sensibilidad oportuna del Promotor cultural protagonista activo de estos intercambios con trabajadores de la heladería, centro gastronómico que nos acoge cada mes con excelente profesionalidad y altruismo, incondicionales compañeros de viaje hacia el imprescindible encuentro con el arte.

Más de diez han sido las acciones realizadas en esta plaza cultural comunitaria, espacio que se mantiene a la vanguardia en la promoción artística de sus creadores y artistas locales.

El dibujo, pinturas al óleo y la fotografía han resultado las provocaciones necesarias para que además de un delicioso helado, el público interactúe y disfrute del buen arte pinareño. Las artes plásticas como complemento digestivo son la razón para que como escenografías funcionales formen parte inseparable del teatro de la vida, engalanada con líneas y colores.

Proponemos desde el conocimiento que nos ofrece el trabajo comunitario, enriquecer la educación y la cultura integral de nuestro pueblo, una de las principales transformaciones emprendidas en la institucionalización cultural.
Debemos lograr que cada promotor esté en condiciones de brindar a sus pobladores la preparación que este requiere, para que estén en igualdad de posibilidades para disfrutar el arte en la sociedad que construimos.
La escuela como centro cultural más importante de la comunidad y las instituciones culturales, deben tener plena conciencia de que aunque la educación tiene propósitos generales para todos, cada uno de los individuos tiene necesidad en última instancia, de una educación específica, especialmente dirigida a solucionar sus demandas particulares.

El enorme legado cultural, esa historia del hombre contada por sus casas al decir de José Martí, pertenece a cada uno de nosotros en particular y a todos en general. Es el gran dilema de lo nacional y lo universal, de lo propio, de lo ajeno y del mestizaje.

La gran batalla de las instituciones culturales pinareñas en estos tiempos, debe ser estimular la creación y promocionar el buen arte para lograr el bienestar de los hombres de esta tierra. La cultura deviene factor esencial de las estrategias de desarrollo y las políticas que han de garantizar el auge económico y social, la independencia y la soberanía de nuestra nación.

El arte callejero y su promoción acertada en barrios y comunidades, distantes de desgastadas e inciertas concepciones arquitectónicas, también es una forma de hacer historia, o mejor dicho, una manera silenciosa de romper con la supuesta imparcialidad del discurso efímero citadino, para que el espectador sea capaz de percibir un escenario familiar, aprendiendo lo universal y cotidiano. Allí donde el arte se hace familia. (Ver Galería de Imágenes)

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