Expo Personal «Rapsodia Insular» Octubre-2011

portadaLos juegos de agua brillan a la luz de la luna
como si fueran largos collares de diamantes:
Los juegos de agua brillan en la sombra… Y se enlazan,
cruzan y cintilan dibujando radiantes
garabatos de estrellas…

Dulce María Loynaz.

El calor  del verano tal vez sea un buen argumento para disfrutar del agua como dulce Maria Loynaz, en la exposición Rapsodia Insular, el agua del mar centellea en la oscuridad,  las catedrales caminan, bailan por el filo de un sueño, ciudad que al fin por un instante alcanza  traspasar como espada la noche.

Rapsodia es la musical ciudad deslumbrante en tonos sepia con orillas, espejismos y naufragios, sus catedrales  dialogan en las sombras  como monumento del recuerdo, ciudad que como la de Carpentier o  de Lezama cerró algunas puertas y en sus calles repasan viejos nombres.

Cada creador hace el arte a su manera, en esta muestra el artista lo practica como conducta,  la iglesia del obispo y de la villa, La Habana medieval y moderna sin límites se repite como actitud y ética, estrategia  y táctica de vida.

Los relieves altos y bajos se fusionan como una isla desierta en sus pinturas, la jugosidad del color tropical alcanza la sensación que echa a andar el juego de la memoria con el pretexto de realizar la conversación entre creadores a través de la palabra y el pensamiento reflexivo. Esta exposición conformada por dieciséis obras, constituye una manera más de imaginar las interacciones posibles entre los objetos, los espacios, las personas y la sociedad, convencidos de que no existe hoy una representación inocente, como tampoco existen lugares neutrales.

Resplandece en el alba la desafiante arquitectura, el agua brilla a la luz de la luna como poemas épicos que encuentra en su arte el sentimiento de  lealtad  que le es propio, sus obras se levantan majestuosas, los grandes edificios de las catedrales góticas nos asombran por el esplendor de sus fachadas, airosas torres y afinadas agujas que se pierden en el firmamento.

Explorando el ritmo, la armonía y las tonalidades cromáticas continuamente empleadas es sus piezas, no es difícil imaginarse el mundo medieval desde su nueva perspectiva del mundo contemporáneo. Con la jerarquía que brinda la catedral gótica Suárez Blanco pretende la unidad suprema donde estén presentes todas las cosas del universo, los hombres y sus sueños, en un camino ascendente que nos lleve hasta Dios.

Escuchando el himno del recuerdo, el autor elabora su propia historia, restaura con elegancia y refinada maestría las emblemáticas construcciones eclécticas y barrocas, hace de la arquitectura una geografía góticamente poética.

Lascomposiciones plásticas: “La Tempestad, Crepúsculo, las vistas de La Habana y Portocarrero in memoriam”,  reconstruyen una ciudad turística de plazas, tabaco y son, bahía  y derrumbes, (re)inventan una capital repleta de tesoros y sensualidades, un efímero paraíso con diversidad de luces.

Alejado del mercado de la vida cotidiana, Juan Suárez Blanco respira como un mito solitario y discreto atrapado en su estudio San Juan 144 como un Elegguá que no perece, sus últimas creaciones abren todos los  caminos del recuerdo, la forma compositiva de esta muestra está llena de nuevas emociones.
Rapsodia sobrevuela vigilante nuestra ciudad, no pierde el rumbo en  la búsqueda de la emoción que nos provoca cada una de sus catedrales bañadas por la noche insaciable.

A partir de la apasionante razón que nos brinda la historia y seguros de que la creación artística es hija del talento, pretendemos entender metáforas plenas de musicalidad y divergencias. Conociendo la cuota de verdad de cada imagen no podemos permitirnos el lujo inútil de excluirnos del espíritu vivo  y renovador que estimula en la memoria todo la polisémica creación de Juan Suárez, ya anclado en la sólida evocación creativa de la isla.
Cada representación suya mas que una simple y permanente sorpresa es una verdadera iniciativa al análisis contra el discurso homologante, los prejuicios y contra el olvido. Juanito es por sobre todo “un ímpetu tenaz, frenético disparado contra el tiempo hacia la perfección”.

Rapsodia Insular se entiende con el apetito de un conocimiento inagotable, una invitación a la sabiduría … (Ver Galería de Imágenes)

Por MsC. Heriberto Acanda Ramos

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