Expo Personal «Identidad» Enero-2010

portadaCuenta una leyenda africana, que fue el perro desde mucho tiempo atrás un agraciado de los dioses. Cuentan que procuraría alimentos en todas las plazas, nunca iba a perder el rumbo (por angostos que fueran los caminos) y hallaría por siempre inmunidad entre las aguas, para no morir ahogado. De estos seres tan cercanos a nosotros, cuidadores de algo grande que se nombra Humanidad- aunque es cierto que han sido malignos o serán, en las cosmogonías de otras civilizaciones-, ha fundado Manuel una patria equidistante con Las Bellas Artes.

Qué naturalismo, qué realismo, cuánto expresionismo, posmodernidad, cuánto manuelismo. Maravilla asistir al crecimiento, de un amigo que sorprende en su universo de colores. Poco importan soportes ni las dimensiones, con tal de darse luz entre pinceles que le son su propia vida. Claro que le falta, es antídoto y veneno aún su mocedad. Solo muestra su espíritu en los cuadros, que aguardan con paciencia a quien viniera, tras algún milagro;  tan seguro que mañana, o quizás ahora mismo, han de fluir escanciados por las venas de la evolución.

Vuelven con los rojos del Oriente, amarillos y azules celestiales. Van, o no sé sabe si regresan desvelados con sus mitos tales canes, echándose por fin sobre la urbanidad del Hombre, llevándose consigo culpas e iluminaciones.  Danzan boquiabiertos o sonámbulos, ora coléricos, ora insomnes, perros que se tornan diminutos o agigantan su retrato como aquel animalejo que se rompería el cuello, con tal de alcanzar la luna.
Cada pieza es una hora de su tiempo creativo, tan puntual o inexacta como ajuste su reloj, la belleza del que mira. (Ver Galería de Imágenes)

Maikel Iglesias Rodríguez (Poeta, 1980)

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