Salón 14 de Diciembre 2009

portadaComo un pino solitario, se presenta la XXXIII Edición del Salón de artes plástica 14 de Diciembre.

¿Cómo reproducir artísticamente las impalpables tonalidades  y profundidades de la vida?
Con esta interrogante hemos pretendido dialogar a partir de la valoración y el análisis del salón más longevo de lo realizados en Pinar del Río, evento que históricamente agrupó a creadores de varias generaciones, hoy totalmente ausentes y sólo representado por jóvenes artistas que siendo consecuentes con la tradición creativa, han contribuido para que la calidad del evento sea superior a ediciones anteriores.

En nuestra contemporaneidad, cuando la realidad demanda un rápido reflejo, las artes plásticas deben buscar nuevas formas de expresión desde una perspectiva de lúcido compromiso del artista con la problemática de su tiempo y de su época.

No pretendo en esta presente Edición ser el verdugo o la víctima, el instrumento de tortura o el enviado de Dios, solo la suerte y el oficio me han ofrecido la oportunidad de confrontar con mi conciencia desde la autentica realidad, en medio de una barahúnda de temáticas, estilos y tendencias diversas que se ordenan rompiendo el tiempo y el espacio para recompensar una distinta percepción del mundo y de la existencia de los ya tradicionales eventos de las artes plásticas.

Con la romántica ilusión de convocar al debate y la reflexión desde posiciones profundas presentamos la XXXIII Edición del Salón provincial de Artes Plástica 14 de Diciembre, creado por la Galería de Arte Arturo Regueiro, proponiendo bajo su poder de convocatoria, que sean expresadas diversas actitudes, que canalizarán a la vez los más dispares anhelos, estimulando una sensibilidad fresca que resulte paladín de la verdadera y auténtica renovación.

Lamentablemente y como de costumbre, se mantienen ausentes de este ya tradicional espectáculo artístico,  muchas figuras “reconocidas”  y que sistemáticamente han participado,  desde el nacimiento del evento hace treinta y tres años.

Alejada de los escenarios pinareños, su legendaria  y desaparecida obra se desdibuja atrapada en los muros del silencio  y se difumina sin dejar huellas en la memoria de las nuevas generaciones, existiendo simplemente una sutil reminiscencia, como cúpula pura y  fugaz, inmune al remordimiento y la nostalgia.

Al parecer en estos momentos de crisis, los salones se debilitan, sufren mutaciones, pierden calidad, participación y encanto, se deterioran o desaparecen: este es mi testimonio; no lo veamos como. ¿Confesión de un dinosaurio? Quizás. En todo caso, es el testimonio de alguien que cree que la creación plástica no está condenada al egoísmo y a la obscena cacería del dinero, y que la autentica razón del buen arte no murió, porque todavía no es el momento, hoy es el primer día de la larga vida que tiene por vivir.

Nos enfrentamos a esta Edición con el temor de que el recuerdo de lo perdido, solo sea la evocación de un tiempo ficticio ya instalado en la noche del olvido, pasando a hacer parte de un efímero reposo. Invoquemos a la memoria, desde la viva y necesaria presencia de los que fueron historia y literariamente permanecen como vanguardia artística del presente, dancemos con el tiempo para que esta triste ausencia,  no sea confundida con el inevitable olvido.
Como continuadores sublimes de nuestra tradición artística, convocamos a todos los creadores a que reflexionemos sobre nuestra realidad creativa, tomando toda la herencia del pasado y percibamos con nitidez, si este será nuestro irrevocable y merecido amanecer distante, mínimo y a la vez sublime.

Este salón que ya alcanza su mayoría de edad, constituye el eterno y fiel escenario que cada año aglutinó, desde la diversidad  a creadores conocidos e iniciadores, participando con la feliz esperanza de conservar la oportunidad para dialogar, desde la respetuosa confrontación con lo que más debe brillar en la creación plástica pinareña como verdaderos representantes de la vanguardia artística hoy ausente de los escenarios expositivos.

La XXXIII Edición, se ha diseñado como un espacio adecuado, fértil e inteligente para despertar la conciencia crítica, el imaginario y la libertad de quienes reciben la obra, esa que pretendemos se aleje del fenómeno ambiental de la “dolarización del espíritu”
En esta ocasión participan 17 artistas: presentando 16 obras, con las más disímiles técnicas, proponiendo un singular despliegue de cambio, ruptura y transformación imprescindible y necesario en el arte y en el pensamiento pinareño.

Si mis presentes comentarios y reflexiones pasan la prueba de un ulterior análisis, será más  fácil entender por qué las reflexiones sobre los salones de artes plásticas, los asocio persistentemente con las líneas de demarcación entre el arte y el no-arte.

Hoy proclamo la coexistencia con el respeto por un buen oficio y una estructura bien compuesta, unida a la tendencia de estar siempre orientada hacia la originalidad.

Organizamos esta edición preocupados “por la memoria perdida” quedando en nuestras huellas imágenes imborrables que de seguro nos acompañarán en el futuro como un canto por la unidad de lo diverso en pos de un objetivo común, conectémonos con la magia creativa de esta tierra vueltabajera, para que el “14 de Diciembre”, no resulte un pino solitario enraizado en medio de un río de piedras, ese que por treinta y tres años nos ha permitido crecer desde la infinita posibilidad de soñar. (Ver Galería de Imágenes)

MSc. Heriberto Acanda Ramos.
… diciembre 2009

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