Expo Personal «Pinturas para el viento» Marzo-2009

hoja_otonoEn estos agradables días del mes de  marzo, donde la temperatura nos roza la piel de una manera suave y muy agradable, con madrugadas y amaneceres fríos, invaden mis sueños, (dominados por las corrientes del romanticismo literario) imágenes plásticas que hacen brotar la poesía, me asalta casi agresivamente una inevitable interrogante, quizás provocada por lo que en estos días acontece en la galería de arte de la capital pinareña “Arturo Requeiro”. Se nos presenta ineludiblemente,  una incógnita, que sólo los sensibles a la belleza del arte y de la vida, sentimos en cada alborada en esta paisajística tierra de pintores, músicos y poetas que ofrecen su canto,  sus esperanzas y su fé a la maravilla invisible del viento.

¿Cuántas veces hemos pensado en el viento como el eterno e imprescindible  acompañante, el dulce y cariñosos amigo que nos desordena el cabello y nos acaricia el rostro o todo el cuerpo en cada mañana o atardecer tropical?

La dinámica y la prisa, que la sociedad contemporánea ha impuesto, en muchas ocasiones no, nos damos cuentas que la vida pasa, sin percibir la bellaza natural, con la que cotidianamente convivimos. Como parte inseparable de la vida en sociedad, pasamos inadvertidos ante la hermosura de la perfecta creadora, “la naturaleza”.

Para reflejar de una manera sui-generis el ambiente natural de la creación más divina de los humanos, la artista alemana Ula Stadie, nos presenta una poética y refrescante exposición que ha titulado, “Pinturas para el viento”, muestra que inevitablemente establece un intercambio muy activo con el público que por estos días visita la institución, vislumbrados por el poder de análisis y de reflexión, desde la síntesis compositiva, la creadora recrea en sus pinturas algunas de las problemáticas sociales  que forma parte indisoluble de los modos de pensamiento y de actuación del hombre moderno, como victima inevitable de la vida, retoma la representación de la felicidad como fin supremo de las relaciones sociales y por último, del pasado más allá de la muerte.

La osada poetisa, cultivadora empedernida de las imágenes, las luces y las sombras, establece en sus composiciones un diálogo permanente con los espectadores activos, que asimilan el arte como acompañante inseparable de la problemática existencial de las sociedades modernas, que desde hace algún tiempo no escapan a la vulnerabilidad de las maldades e insensibilidades de las hegemonías culturales que intenta absolver las culturas nacionales.
“Pintura para el viento”, ha sido capaz de traspasar toda limitación que las fronteras de la mediocridad cultural nos imponen hoy a través de los funcionales  detractores del buen arte.

Fusionar varias etapas de su abundante creación plásticas, ha resultado el principal reto de este humilde curador que musegráficamente construyo un coherente discurso, desde conceptos contemporáneos, que nos faciliten comprender la polisemia del arte sin ambigüedades y si rebuscamientos innecesarios, y si que puedan ser entendibles mediante enfoques reflexivos desde la asimilación del pensamiento y la ilustración plástica de la autora.

Los  espectadores pinareños, entrenados para dialogar con las composiciones presentadas se enfrentan a veinte piezas que sintetizan tres etapas fundamentales o períodos de creación: una primera fase que la artista ha denominados, “El hombre y la naturaleza”, conjunto de obras que desde la interpretación de lo erótico nos invita a reflexionar sobre el origen floreciente de la vida; “La muerte y el pasado”, como sentido e inicio de la existencia y la vida como producto inevitables de las relaciones humanas en la sociedades de producción,  reproducción cultural y consumo. Por último se presenta la serie sobre los apasionados momentos visualizados y que cotidianamente conviven en su memoria por ser parte de esa rica cultura española, específicamente “Andalucía”, tierra de la cultura del torro y el flamenco. Zona ubicada al sur de España, que ha cultivado su sensibilidad creativa, lugar donde reside por temporadas y considerado por la artista como pequeño y estimulante paraíso para la creación, la Ciudad de Ronda constituye su segunda morada para el intercambio, la confrontación y el debate con artistas y amigos, todos sus momentos vividos por la magia de la creación: la pintura y la escultura, han estado  cortejados por su quijotesco acompañante, musa inspiradora y esposo Rudi.

Las impresiones de sus pinturas originales al óleo sobre lienzo, o lienzo-grafías hacen de ésta su última propuesta plástica, una manera muy peculiar de reflexionar e intercambiar con cada temática abordada en sus obras, a partir de una excelente calidad del soporte y la magistral impresión, la autora logra que sus motivaciones e inspiración no se difuminen o pierdan nitidez sus imágenes, la expresividad del color y las formas conservan parte de su intensidad original.

Ula, sin dejar de ser consecuente con su cultura europea y con su tiempo,  ilustra diferentes temáticas que permiten dar riendas sueltas a la  imaginación y  la fantasía.

Su identificación con el expresionismo, le permite comunicarse colorísticamente, donde los colores cálidos constituye su principal recurso expresivo, matizados por instantes fugases logrados por la gama de colores nobles que identifican su tierra natal. Los colores contrastantes se asocian a temáticas fuertes relacionadas con la  dureza de la vida, la  que desde su visión romántica, suaviza magistralmente con una variada propuesta que por momentos subordina a la frialdad, el reposo y la paz que ofrece la ternura de la gama de los  azules.

Stadie, al referirse satíricamente a la muerte, lo hace desde una crítica visión, esa que va más allá de los límites de la existencia física, donde sus sueños en rojo, nos informan de una nueva interpretación de la muerte como eterna e inseparable acompañante de la vida.

En su incesante variación temática, se presenta con gran originalidad expresiva, el arte erótico de Ula Stadie, obras que sin rozar los límites de lo vulgar, pornográfico o grotesco, nos propone un medio eficaz para la meditación y el análisis, sobre la concepción materialista del origen, desarrollo y desaparición de la vida, desde la cronología de las “etapas” y razones de la muerte.

Mediante la interpretación de sus símbolos, signos, significados y sentidos apreciamos una continua y polémica  comunicación visual con los espectadores, ésta no solo se logra con el encuentro que se establece entre, artista-abra-público, sino que su contenido nos permite escuchar desde la imaginación creadora; sonidos e intensos ruidos que nos remontan  al pasado y nos permiten disfrutar del dolor o del placer. La muerte le sonríe a la vida y ésta sufre por amor.

Cuanta pasiones… y energías brotan de su interior; energías que nos provocan para  iniciar la búsqueda del verdadero sentido de la vida y de la felicidad como fin supremo. ¿Qué puede significar la muerte sin la saludable existencia de vida, que sentido posee la vida sin el amor?

Para mi suerte, “Pinturas para el viento” en esta primavera pinareña, me  ha permitido cultivar mi corazón colmado de ternura, al caminar satisfecho, sobre la blancura de mis sueños, esos que diariamente permiten despertar motivado a explorar y recorrer caminos nuevos. (Ver Galería de Imágenes)

Por  Heriberto Acanda Ramos.
…marzo de 2009.

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