Expo Personal «Te regalo mis sueños» Julio-2005

portadaEn el arte y la cultura populares, la expresión asociada no pide permiso para enunciarse, se reproduce y existe de muy variadas formas. Y mira que susurra, vocifera, ladea y participa de las normas, opina sobre cuanto le rodea.Porque el pintor autodidacta se siente y proyecta una subjetividad asediada por la vivencia acumulada, las frustraciones y alegrías, las ausencias: la realidad cotidiana y la de los sueños que pesan, y por otra parte, su tensión con las representaciones academicistas como integrante de la expresión artística. Uno y otro lo aplastan, lo convidan, lo impulsan. Porque a estos cultivadores los mueve una necesidad antropológica de expresión, una especie de voz latente que a través del arte busca el completamiento o expansión de un yo un buen día desembocado.

Y es que ellos documentan estados anímicos y cualquier asunto los puede motivar a tomar los pinceles y ha embarrar el blanco lienzo al que no le temen. Al contrario, Mallarmé, el ejemplar poeta sufridor agonizaba frente al papel blanquecino; víctima de su argucia racional del lenguaje y el poema. Los pintores autodidactas sienten un impulso poético y desentierran la poesía donde se oculte; si ellos sufren no lo disimulan.

“Te regalo mis sueños” es el título de la primera muestra personal de Maribel Castillo, quien luego de haber incursionado en algunas manifestaciones de la artesanía, específicamente el papier maché, a partir de 1997 decide pintar “Mi abuelo Antolín me cuenta cuentos”: La escena muestra la típica campiña, el anciano petrificado en el contorno preciso de la línea y el color primarios mira fijo al espectador, la nieta a su lado debe escuchar atenta, atontada por las historias bucólicas. Al fondo la viejecita alimenta a los animales y ordena el patio. Dice la autora que se sintió fuertemente motivada a partir del fallecimiento de su interlocutor, y además, por la impresión que le causó otro retrato colgado en una de las paredes de la casa, realizado por su esposo Eumelio Calzada a su abuelita. Aquel impulso continuó con “Mundo infantil”, y una serie de obras en homenaje al cantante popular Polo Montañés: “Guitarra mía”, “Un montón de estrellas”, “Le zumba el mango”, “Homenaje a la alborada” y “Flor pálida”. En todas las piezas la vida campesina constituye el protagónico, colores contrastantes e inicialmente agrisados por el desconocimiento de la materia pictórica, y ajetreo, mucho ajetreo de campo: bailes en medio del patio o en el mismo terraplén, juego de niños, en fin, un muestreo de la vida y sensibilidad del hombre rural.

Una segunda etapa pudiera comenzar con los títulos “Autorretrato”, “Mujer esperando amor”, “La vida en el campo” y “Cita en las afueras de la ciudad”. Ahora la luz es muy intensa, es cromática sobre todo y la autora ha puesto más énfasis en los detalles y penetrado en ciertas historias personales o de género, como en su bello cuadro “Mujer esperando amor”. Llama la atención el enfrentamiento de signos contrapuestos que aluden a la castración, la atadura, el encerramiento, y por otra parte, la fertilidad, la holgura, la libertad. Los primeros a través de sogas, cuerdas, habitaciones cerradas, las raíces clavadas en su vientre, y lo segundo, con el pincel, las flores sobre su pecho, las estrellas, la mariposa que en ocasiones antropomorfisa con la mujer.
Cuidado alerta debemos tener a partir de ahora que esta mujer se ha propuesto regalarnos sus sueños.  (Ver Galería de Imágenes)

Jorge Luis Montesino.

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