Expo Personal «De lo oculto a lo popular» Septiembre-2005

Crítica

portadaDesde hace un lustro, he venido siguiendo cautelosa y detenidamente la obra plástica de este joven y discreto artista de la plástica pinareña, dedicado y laborioso creador, que aborda en sus obras un tema poco reflejado en las imágenes visuales de las propuestas locales, a partir de enfoque intimistas y vivencial de los motivos yorubas en los cultos sincréticos cubanos y especialmente pinareños, Daniel Fernández retoma en todas sus obras el mundo mágico de la santería , los orishas del panteón yoruba trasladados a tierras de América, sus pattakies incluyen una sabiduría pinareña, con su refranero, su lírica, su épica y una aleccionadora vinculación del herbario insular o el importado, por si fuera poco el mosaico rítmico y melodioso de sus expresiones visuales les brindan a los santos atención y gracia a su perdón.

Sus temáticas e ideas acerca de los poderes atribuidos a la fuerzas de la naturaleza, al parecer tienen expresión en el mito de la creación del mundo por Olofin. Sus imágenes fundamentan su creencia en la fuerzas sobrenaturales “presentes” en la naturaleza, plantas y animales, con sus representaciones en deidades, posiblemente tomadas de la Regla Ocha por su forma de organización ritual.

Daniel en sus representaciones le presta una especial atención a los espíritus, no existe una ceremonia ritual en la cual no solicite su “ayuda” para el desarrollo de la misma.

En la mayoría de sus composiciones Daniel aborda la mitología, la brujería o las fiestas populares hacen acto de presencia, pero siempre tratadas con una libertad narrativa y formal que las alejan de cualquier precedente y las convierten en un anuncio de lo que será parte del desarrollo del arte contemporáneo pinareño.

La originalidad y pulso poético de este maestro basa su melodía en el uso de colores cálidos logrando ambiente marcados por una luz fantasmagórica que parecen prevenir los símbolos sincréticos, definiendo formas de identificación y adscripción a esta identidad religiosa tales como las tendencias de cubanización y africanización dentro de esta expresión religiosa. Sus obras nos ofrecen entre todas un panorama amplio y un tanto idealizado de la sociedad del momento: sus temas se adecuan a la particular poética del pintor, quien su período de madurez alcanza un equilibrio insuperado entre lo natural y lo idealizado entre la realidad y el sueño.

“De lo oculto a lo popular” les permitirá la interacción con lo sagrado, con las fuerzas del bien y el mal, con su espiritualidad y con la de otros, representa el eterno diálogo entre el ayer y el hoy, entre lo arcaico y la renovación permanente del ser. (Ver Galería de Imágenes)

¡Aché!

por: Heriberto Acanda Ramos

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