“Como si fuera una guitarra” Marzo-2014

Por el MSc. Heriberto Ancada Ramos.

Como-si-fuera-una-guitarra3“Cultura como elemento determinante de una nación”, “Cuba como punto de partida”, y “la realidad de ser isla en la geografía, pero jamás en el pensamiento o en los sentimientos”.

Llamar la atención sobre un tema que explora la unidad continental y las raíces culturales, constituye el argumento teórico para la exposición, “Como si fuera una guitarra”, del destacado artista cienfueguero, Vladimir Rodríguez Sánchez, inaugurada en la Galería de Arte Arturo Regueiro; un total de 61 obras conforman la muestra.

La instalación como nueva concepción estética, contribuye a diversificar las esencias del grabado como manifestación polisémica y versátil en el tratamiento y reconocimientos de las problemáticas sociales cubanas y universales, la insularidad y la palma real, se revelan como rasgos distintivos y expresivos de identidad.

Los elementos y símbolos nacionales conforman la isla de Cuba, la técnica gráfica, punta seca, permite al artista desde la frescura y expresividad de las líneas, interactuar iconográficamente con el público, incluyendo lo lúdico y hasta el ingenio de la ornamentalidad.

La Galería Regueiro, como si fuera una guitarra, desprende melodías y sonidos, institución amplificadora de utopías engalanadas de sueños pintorescos, donde la figura humana y la palma, denota un sujeto pensante y participativo.

La obra de Vladimir Rodríguez, se consolida y fundamenta desde una visión comprometida con la cultura popular, lo simbólico (re)aparece inevitablemente en cada una de las composiciones, como vocación de integración y de socialización de los valores esenciales de la creatividad y de nuestra cultura.

La palma real, llega como un suspiro, capaz de proyectarse sin excesos. La elegancia del dibujo se presenta sin detalles tortuosos o fingidos, llega al espectador como la luz eterna de un dulce beso.

La diversidad de miradas e interpretaciones de nuestro contexto local, constituyen aspectos complementarios de una enorme tarea de revelación y afirmación de cómo somos y hacia dónde vamos.

En Como si fuera una guitarra, la isla caribeña se viste de melodías, Vladimir con gran poder de síntesis, hace de la presencia del cuerpo humano una gramática, un lenguaje cifrado, asumiendo la vida desde una significación más compleja.

El hombre y su existencia permanente en la obra, expresa el perenne sacrificio en el largo camino de la vida y la agresividad del medio; en esta única pieza gigante, todos formamos parte, participamos o nos mantenemos excluidos.

Rodríguez Sánchez, es un fiel continuador de sí mismo, no requiere de elementos contextuales para subrayar ideas claras, sin necesidad de fábulas o alegorías; rescata la belleza de las formas en una insólita conjugación de metáforas y objetividad.

Sus personajes, gracias al dominio técnico y la calidad formal de sus dibujos desenvueltos, sueñan y gozan del intento único de la vida.

Su creación plástica, polariza registros en torno al individuo, en un cuestionamiento sutil de su propia identidad, como si fuera una guitarra. (Ver Galería de de imágenes)

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