Expo personal ‘’Juegos de agua” del destacado fotógrafo Armando Marrero Gómez – septiembre 2019

Por el MSc. Heriberto Acanda Ramos

«¿Quién toca el arpa de la lluvia.
Mi corazón mojado se detiene a escuchar
la música del agua
Mi corazón se ha puesto a escuchar
sobre una rosa….»
Dulce María Loynaz

La sociedad, su retrato, sus progresos, conflictos, miserias y triunfos han tenido a la fotografía como testigo impasible. El objeto para fotografiar esos momentos ha sido casi siempre la historia de una demanda. (Ver Galería de Imágenes)

Armando Marrero Gómez, fotógrafo pinareño, sin una obligación ajena, centra sus objetivos, en documentar la realidad en que vive e ilustra en su polisémica obra los más vulnerables contextos. Lo hace desde un profundo compromiso personal y un fuerte deseo de socialización del debate artístico-cultural, vocación extinguida en nuestros días…

Descubrir el paisaje vueltabajero es un sueño incompleto, un reto titánico, independientemente del recurso fotográfico utilizado, es una labor difícil, y las instantáneas de Marrero Gómez, solo nos ayudan desde una superficie neutra a partir de la cual se pueden explorar otras realidades; el autor ha conservado una memoria de palabras, deseos y recuerdos con los que confrontamos y redescubrimos hoy nuestro patrimonio natural.

Su obra inquieta, ansiosa de vivencias, resulta un elemento que amplía la comprensión de cosas y circunstancias. El paisaje como tema central es el ir y su apoyo a la naturaleza es el volver, nada sería lo uno sin lo otro. Viajar y recorrer la geografía pinareña subrayando con su cámara lo vivido, apropiación y goce, o sufrimiento, es algo que lo devuelve intacto a su paisaje citadino.

La visión del paisaje no es nostálgica, es la razón que nos provoca ese sentimiento íntimo y pueril de re-acariciar lo visto una preservada dimensión del ser. La exposición “Juegos de agua”, tiene como propósito esencial, captar elementos característicos de nuestro paisaje insular; la totalidad de las obras reclaman la eternidad de un discurso purificador que acerca al hombre al amor de lo cotidiano, a lo invisible de escenas auténticas que hacen que nos emocionemos con diálogos sencillos.

Cuando decidimos emprender este viaje sin mapa ni brújula, este lento viaje a la tierra de la Memoria y el Olvido, del Sueño y de la Utopía, comenzó sin que nos diéramos cuenta, hace más de dos años, decidimos explorar el paisaje y trabajar. Un viaje sin guías ni intermediarios, durante el cual hemos descubierto, los lugares y las huellas de nuestra propia memoria cultural pero también porque creemos que con esta nueva propuesta fotográfica se abren las puertas en la galería Arturo Regueiro, de un ciclo donde se hace muy justo aumentar el número de estrellas, así junto a los pocos luceros sobrevivientes del paisaje en Pinar del Río.

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